
Y he aquí una aventura epikoclassiana, sucedida hace bastantes semanas atrás, pero no por ello olvidada.
Ellos ya estaban ahí, sin embargo,decidimos emprender antes nuestro viaje hacia el entonces desconocido Mirador Alemán, donde aquellos individuos librarían una batalla.En el camino nos encontramos con el guardia del Bosque, un hombre de intenciones sospechosas, pero que sin embargo debimos interrogar para descubrir el paradero de tal Mirador. Subimos, alejándonos de su garita, hasta que más arriba nos encontramos con un caballero que honradamente nos señaló el camino que debíamos seguir. Decidimos confiar en sus instrucciones, que se oponían un tanto a las de ese blasfemo guardia.
El camino era de piedras que decíanse ser afrodisiácas,pero que en nuestros talones no dejaron más que molestias. Aún así , seguimos caminando, y cada vez adquiríamos más altura. Por entre los árboles podíamos vislumbrar nuestra ciudad e incluso el río que la bordea. Al cabo de largos minutos, dejamos el camino de piedras para internarnos en uno de tierra, que se avecinaba solitario sobre nosotras, bravas Pikoclassianas. Nuestra madre Yeni nos animaba a no tener miedo de esa soledad inquietante que nos rodeaba y a seguir el sendero.
Pero no era solamente la soledad lo que nos inquietaba: desconocíamos el paradero de nuestra hermana Natty, aunque suponíamos que tenía que venir mucho más atrás que nosotras, pero atrás alfin, acompañada por el caballero Nejo, amigo de su noble novio.
Sin embargo , no nos quedamos ahí a esperarla, ya que aquello, según nuestra Madre, sólo acrecentaría nuestra inseguridad y nuestros miedos, de manera que resultaba mejor estar activas y seguir caminando, pasáse lo que pasáse. Para protegernos de los enemigos que circundaban por el bosque, cada una se armó con un temible palo. Y así continuamos nuestro camino. A menudo dudábamos de nuestro paradero y si nestros pasos verdaderamente nos llevaban a ese Mirador, pero un peregrino , que al parecer desconocía nuestra lengua castellana, nos indicó que íbamos en la dirección correcta. Y proseguimos, proseguimos,proseguimos....los minutos pasaban ,pasaban y pasaban y aún no llegábamos a nuestro destino. A nuestros costados, los árboles iban adquiriendo mayor espesura y al realizar un alto junto a un tronco caído, observamos el mar de árboles que se extendía ante nuestros ojos,cubiertos por una niebla. Debido a esto, nos dimos cuenta que estábamos a gran altura.
Aún preocupadas por la Natty, decidimos dejar nuestras huellas en el tronco caído, de modo que escribimos nuestro nombre grupal con un plumón facilitado por la hermana Romi, y encima de éste, dejamos una piña con una flor. Esperábamos que Natty viera nuestra señal para que supiera que iba por el camino correcto... si acaso pasaba por ahí.
Seguimos caminando, pero de pronto, divisamos un muchacho tras nosotras, no muy lejos...iba con una espada, por lo que concluimos que debía de ser uno de los guerreros de Ohtaríma. Entonces apresuramos el paso, por no decir que nos pusimos a correr, sobre todo cuando escuchamos un cuerno y al darnos vuelta, descubrimos al Ejército pisándonos los talones. Nuestra Madre era quien con más empeño corría, seguida por mí, y tras de mí iban Romi y la pequeña Loretito. Todas estábamos agotadas, y apenas podíamos respirar para seguir corriendo.
Hasta que nos detuvimos y vimos como el Ejército se nos adelantaba tomando un atajo por entre los árboles. Iban todos armados,e icluso llevaban un estandarte, además de aquel cuerno , cuyo sonido se filtraba por entre los árboles y hacía eco en el Bosque. Ellos llegarían primero! Nuestro plan era adelantárnosle, llegar primero al Mirador, y sin embargo, ellos, habiendo partido después de nosotras, se nos adelantaron y llegarían antes.
Con lo cansadas que estábamos, decidimos esperar a la Natty y cuando esta hubo llegado, tendimos una manta que ella había traído y disfrutamos de un rico picnic Pikoclassiano, con un invitado en nuestra noble....mesa....de género...
Luego nos sumergimos entre los árboles, tomando el atajo que quizás habrían tomado los guerreros de la frontera para llegar a su destino. Sólo veíamos árboles, troncos y tierra...hasta que de pronto el camino volvió a aparecer y volvimos a escuchar el sonido de aquel cuerno, no muy lejos de donde estábamos. Doblamos a la derecha y... ahí estaban, a los pies de una antigua torre. Habíamos llegado por fin !
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Y ese es el relato de nosotras, warras en el bosque xD Luego subimos a la torre para observar las batallas que libraban estos warros...que por cierto, estuvieron bakanes! :)

